En Quinta Trabucco hubo talleres de cultura sustentable, taichí y biodiversidad, juegos de mesa, serigrafía y actividades para crear con materiales reutilizados. La programación también incluyó una feria sustentable, un patio gastronómico, charlas y música en vivo.
La Reserva Ecológica fue escenario de una salida de observación de hongos y de narraciones al atardecer. Además, los viveros ofrecieron talleres de confección de macetas, terrarios y plantas nativas.
Una propuesta que combinó arte, movimiento y cuidado del ambiente, con actividades para distintas edades.