Menu CEDT
 
Cultura, Educación, Deportes y Turismo
Bienvenidos
Organigrama
Calendario
Noticias y Eventos
  Cultura
Historia de Vicente López
Símbolos
Centros Culturales
Taller de Cine Contemporáneo
Concurso DJ Mix 2011
Bibliotecas en el Partido
Biblioteca Municipal
Museo del Cine Lumiton
Talleres en los Barrios
Talleres Arte Joven
Vicente López Filma
Ballet Municipal "Raíces y Tradiciones"
Dirección de Preservación Patrimonio Cultural y Natural
  Educación
Bienvenidos
Educación Inicial
Educación Media
Educación Especial
Apoyo escolar a Escuelas de Provincia
Informática
Otras Modalidades
Asi Trabajamos
Organismos Educativos
Ingreso a la Docencia
  Deportes
Centros Deportivos
Calendario de Torneos
Área de Torneos
Escuela de Guardavidas
Escuela de Técnicos de Fútbol
Escuela de Remo y Canotaje
Área de Educación Física Especial
Actividades en el Barrio Las Flores
  Turismo
Dirección General de Turismo
Circuitos Turísticos
Lugares para Visitar
Servicios Turísticos
Museo del Cine Lumiton
Secretaría Cultura, Educación, Deportes y Turismo

Objetivos | Fundamentación | Reseña Histórica | Ubicación

Objetivos

A. Promover, difundir, conservar y exhibir todos aquellos elementos relacionados con el cine argentino y –fundamentalmente- con lo producido en los Estudios Cinematográficos Lumiton.
Rescatar y poner en valor -en primera instancia- el único patrimonio arquitectónico de los Estudios que quedaba en pie: “LA CASONA”.
La idea de producir con esto no sólo un polo que actuara como museo, sino como centro cultural y de reunión y desarrollo de las artes, utilizando también la plaza, facilitando volver a nuestras fuentes, como un lugar de encuentro, recreación y de unión.

B. Promover la cultura nacional a través de sus expresiones artísticas y populares.

C. Organizar y mantener un archivo con la labor desarrollada en los Estudios Lumiton.

D. Organizar cursos, conferencias, visitas guiadas, presentaciones de libros, ciclos de cine y exposiciones sobre el cine nacional.

Volver

Fundamentación

Esta propuesta permitirá comunicar a la sociedad toda, y especialmente a las nuevas generaciones, no sólo la historia del cine argentino y de la filmografía producida en los Estudios Cinematográficos Lumiton, sino también la importancia de la preservación patrimonial y bases de nuestra identidad.

El aspecto de una ciudad refleja el grado de cultura única de sus ciudadanos y está estrechamente vinculado con el pasado vivido. La recuperación de éste sector relegado sirve para enriquecer a la comunidad y fortalecer su memoria y sus valores:

“...Porque el hombre que lo recorre y lo recuerda es el mismo ser humano que está unido al lugar: por lo que cree que fue y que es el lugar de una manera inseparable, por ello un fragmento de ciudad se vuelve único e irrepetible y, cuando está fijo en nuestro recuerdo admirado, invita al reencuentro más que al olvido...”

Este proyecto es un indicador y, fundamentalmente, deberá concientizar que nuestro patrimonio cultural es fuente insustituible para nuestra identidad y, como tal, debe ser respetado.

Volver

Reseña Histórica

Munro fue el pueblo elegido para ser la cuna del cine Sonoro. De la búsqueda de un lugar cómodo y amplio, aparece allí una hermosa quinta llamada “La Algovia”, propiedad de la Sra. Isabel Zeller de Lehman.

En el año 1919, el señor Alberto Zeller llegó de Baviera y compró una fracción de 6,7 has. sobre avenida del Tejar. Allí instaló una quinta que designó con el nombre de “La Algovia”, en recuerdo de su pueblo natal Algoi. El edificio principal fue un chalet de dos plantas, propio del estilo colonial, proyectado y construido por el Arq. Kronfus. La construcción fue rodeada por un parque de selectas especies, diseñado por su amigo y compañero de colegio, el floricultor y paisajista Federico Hintermeyer.

Allá por 1922, la quinta se amplió con la compra de la fracción lindera al predio, alcanzando así 9,5 has., siendo ya muy conocida en la zona por dedicarse a buenos cultivos de hortalizas.
El capataz de la quinta, de apellido Repetto, pertenecía a una de las familias de antigua radicación en la zona en el trabajo de la tierra. El señor Repetto, posteriormente se destacó en el campo de las artes, haciendo también florecer en su familia a su bisnieto, el conocido el bailarín Julio Bocca.

Al fallecer el señor Zeller, la quinta pasa a manos de su única hija Isabel Zeller y García, casada con Alberto Lehman.

Pero Munro crecía y el progreso obligó al trazado de calles, subdividiendo las propiedades más grandes, y quedando así “La Algovia” reducida a poco más de una hectárea.

En 1931 es adquirida por una nueva empresa: Lumiton, que inicia su actividad el 31 de octubre en la manzana limitada por la avenida Mitre y las calles Marconi, Ugarte y Sargento Cabral (un monolito sito en Av. Mitre 2351 lo recuerda).
Esta empresa estaba constituida por Enrique T. Susini, César José Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica. Los integrantes de este nuevo emprendimiento eran todos médicos y dedicados a la electrónica, con grandes conocimientos en sonido y fueron los que realizaron la primera transmisión radial del mundo en agosto de 1920.

Luego de ocho meses, contaron con su primera galería de filmación, laboratorio propio y otras instalaciones técnicas. El sábado 17 de diciembre de 1932 se inauguró el estudio con una presentación para la prensa y personajes del ambiente cinematográfico, ocasión en la que se exhibieron algunos cortos de prueba. Para entonces, ya se había asociado el Ing. Raúl Orzabal Quintana, que construyó el primer equipo de sonido de Lumiton, sirviendo para que sus películas presentaran un nivel técnico inusual.

Esta característica, invalorable en esos primeros tiempos del cine sonoro, más la calidad artística que exhibían sus productos, posibilitó conquistar mercados de habla hispana para el cine argentino. Los Estudios Lumiton de Munro, lanzaron producciones de alta calidad cuya factura, tanto técnica como artística, nada tenían que envidiar a las mejores películas de Hollywood o de los estudios de cine europeos.
El “gong” de presentación lo tocaba el primer bailarín del Teatro Colón Michael Borowsky, que luego fuera plagiada por el productor inglés J. Arthur Rank.

El primer estudio tenía 15x35 metros, experimentando allí todo lo relativo a la técnica y la realización de filmes, ya que ninguno de los precursores del Lumiton provenía de la industria y había que aprender todo sobre la marcha, lo que significo –con el tiempo- en un ejemplo de artesanía a nivel técnico junto con la labor y disciplina de equipo de trabajo.

En cuatro años estuvieron construidos los cuatros estudios que componían los Estudios Lumiton, diseñados tomando como modelo los existentes en Hollywood, como así también sus laboratorios, el micro-cine, los camarines, sus talleres de carpintería y generando una utilería de las más importantes del cine argentino.
La construcción de estos estudios, lo mismo que sus producciones, resultaron fundamentales para el nacimiento de la industria cinematográfica nacional. Además, en la calle Cangallo 1856 estaba la administración y la distribución, con lo cual el total de personal llegaba a las 400 personas.

El nombre definitivo de la empresa mezclaba las palabras “luz y sonido”. El capital inicial fue de 300.000 pesos. Para hacer las cosas seriamente, ya que todos eran nuevos en éste tema, se importaron dos técnicos: John Alton, un fotógrafo norteamericano que trabajaba en Joinville, y Laszlo Kish, un húngaro encargado de montaje.

Su primera producción, “Los Tres Berretines”, de 1933, era una versión del gran éxito teatral, y fue codirigida por todo el equipo de trabajo, aunque figuró sólo Susini como director. El film llamó la atención por la bondad técnica, la definición de sus caracteres y la utilización rudimentaria del sonido con efecto dramático. Este film también impulsó como estrella a Luis Sandrini. El costo de ésta película fue de 18.000 pesos y recaudó más de un millón: la empresa comenzaba bien.
Pero poco duró la satisfacción, pues el segundo producto, “Ayer y Hoy” resultó un fracaso artístico y comercial. Los dirigentes se pusieron a meditar sobre éste hecho y detuvieron la producción propia por un tiempo.
Mientras continuaban alquilando sus galerías a productoras independientes, un conocido de la Estudios Lumiton, Francisco Oyarzabal, les acercó la solución en la persona del conocido autor y productor teatral Manuel Romero. Susini, Guerrico y los suyos confiaron en el avezado productor teatral del espectáculo y no se equivocaron.

Desde su primera película para la productora, “Noches de Buenos Aires” (1935), Romero tuvo en cuenta dos cosas: personajes y ambientes reconociblemente porteños, unidos a ritmo y acción trepidante, de reconocible cuño (cinematográfico) norteamericano. Fue así que se consiguió una formula explicable teóricamente, pero muy difícil de llevar a la práctica, como descubrieron todos aquellos que intentaron segundas obras de sus obras.

Todas sus producciones fueron de corte popular y grandes éxitos dentro del mercado cinematográfico, lo que convirtió a Lumiton en la productora más importante.

A diferencia de las largas filmaciones en otras producciones, Lumiton se distinguió desde un comienzo -y con la colaboración de Manuel Romero-, por los rodajes de 4 semanas como promedio para la concreción de cada proyecto.
Naturalmente los empleados vivían en los estudios, sólo podían salir al anochecer quienes integraban la compañía teatral.
El encargado de lanzar a gente no conocida en el ámbito cinematográfico fue Manuel Romero. Tales fueron los casos de Mecha Ortíz, Niní Marshall, Hugo Del Carril, entre otros que debutaron en cine y en los Estudios Lumiton. También se seleccionó un elenco estable para el sello del Gong: Sabina Olmos, Fernando Borel, Alicia Barrie, Enrique Roldán, Carmen del Moral y muchos otros.

El cuerpo principal de su filmografía incluyó -en los primeros años de creatividad- desde “La muchachada de a bordo”, “Los muchachos de ante no usaban gomina”, “Fuera de la ley”, “Tres anclados en París”, “La rubia del camino”, “Mujeres que trabajan”, “La vida es un tango”, “Divorcio en matrimonio”, “Isabelita” y “Yo quiero ser Bataclana”.

El segundo director que dejó su huella fue Francisco Mujica, quien estuvo en los estudios desde un comienzo por su amistad con los fundadores.
Dirigió, entre otras producciones, "Los Martes Orquídeas"," Así es la vida”, “Adolescencia", "El mejor papá del mundo", "El espejo" y "El viaje”.

El tercer gran director que llegó fue Carlos H. Christensen, fue precursor del cine erótico y de las adaptaciones de las obras propias de grandes autores argentinos.
Sus principales filmes fueron: "El ingles de los guesos", "Los chicos crecen", "16 años", "Safo", "El ángel desnudo" y “El canto del cisne".
Otros directores que participaron de los Estudios Lumiton fueron Luis Mottura y Mario Lugones.
Uno de sus fundadores, el Dr. Enrique T. Susini, dirigió en 1938 la película "La chismosa", con Lola Membrives, recibiendo la Copa de Plata del Festival de Venecia en el rubro mejor realización, y siendo éste el Primer Premio Internacional que recibía una película argentina.

Para Francisco Mujica, éste cine y el que se hacía en los Estudios Sono, estaba dirigido a la clase baja, a gente que buscaba entretenimiento barato y sin pretensiones.
Pero fue también Mujica quien atrajo a otro público nuevo a ver sus filmes y los de otros colegas.

De ésta manera se mantenía muy bien… ¿Por que cerraron entonces los Estudios Lumiton? :
Por que en un momento las reglamentaciones obreras y las licitaciones al trabajo llegaron a un punto tal que, si agregamos la intervención excesiva del gobierno en la factura de cada película, hacer un film costaba demasiado.
También esas fórmulas habían perdido atractivo comercial y Lumiton sólo podía ofrecer (alejados ya de sus galerías los tres realizadores citados) obras de Luis Montura, comedias gruesas de Mario C. Lugones y pocas películas más, propias de realizadores varios.

A mediados de 1949, el directorio que a comienzos de la década había sido presidido por el poderoso empresario de la exhibición Joaquin Lautaret, vendió sus acciones a Néstor Maciel Crespo, alejándose así de la producción, y sin entender del todo la realidad socio-económica– gremial del peronismo en el poder.
Maciel Crespo, luego de enfrentar duras oposiciones de las altas esferas, negativas de créditos y huelgas “espontáneas” del personal del estudio, cerró las puertas del mismo a mediados de 1952, sin lograr sacar a Lumiton del quebranto comercial y artístico.
Hubo tentativas de reaperturas en años posteriores. Una cooperativa de trabajo de ex empleados y técnicos y con distribución de material ajeno, pero no lograron evitar el cierre definitivo de los estudios y la venta para otros fines de su terreno.

En total, entre filmes producidos por los estudios y aquellos en los que se alquilaban los sets, se filmaron en Munro alrededor de 180 películas.
Estos estudios poseen el valor histórico de hallarse vinculados con "Los tres berretines", primer film sonoro con sistema óptico realizado en el país.
Además, por más de dos décadas, constituyeron una importante fuente de trabajo para numerosas familias de la localidad de Munro -que se afincaron en sus alrededores-, lo que contribuyó a que la comunidad alcanzara un gran desarrollo y por otra parte, las producciones Lumiton, con el aditamento de ” Munro, Pcia de Buenos Aires”, se convirtieron en un magnífico exponente del arte y la industria cinematográficas, logrando gran repercusión en el exterior.

Volver

Ubicación

Cabral 2354, Munro.

El museo esta abierto al público miércoles, jueves, viernes y sábado de 10hs a 18hs.

Tel.: 4721-9255.

Email: mlumiton@vicentelopez.gov.ar

Volver

 
 
 

©2005 - Municipalidad de Vicente López - Términos y Condiciones
Av. Maipú 2609 Olivos 54-11-4711-2800